lunes 16 de noviembre de 2009

Desprocesamiento de la causa penal contra PINCHE!!!

Actualmente (2009) pesa una absurda acusación penal de “instigación a cometer delitos” sobre una obra realizada en 2003/2005.

Pinche fué una propuesta del Taller de Guerrilla de la Comunicación (2002/2005), desarollado por el colectivo Cateaters en el espacio Planeta X, Rosario, Argentina.

PEJ abordó desde la ironía y con las herramientas propias del marketing una práctica corriente de consumo, señalando aquellas alternativas a las propuestas del mercado de la televisión por cable. Utilizando un sitio web, piezas gráficas, merchandansing y un stand se convirtió en “la primera empresa de tv por cable autoinstalable de la república Argentina”.

Para reforzar el la ilusión de existencia “empresarial” se instaló un stand en las ciudades de Rosario y Buenos Aires, la primera en el marco de la Semana del Arte (Castagnino/ MACRO) y la segunda durante el evento Estudio Abierto, en ambos caso se eligió la calle como escenario. Allí promotores repartieron flyers y merchandainsing durante cuatro jornadas.

INFÓRMATE EN PINCHE. EMPALME JUSTO

martes 3 de noviembre de 2009

ESTADO DE ALERTA

Los Archivos de Arte en América Latina

El pasado sábado 17 de octubre un incendio destruyó gran parte del acervo artístico y documental del artista brasileño Helio Oiticica (1937-1980) el cual se albergaba en una casa privada en Río de Janeiro bajo la tutela de la familia Oiticica. Artista plástico neoconcreto, cineasta experimental, inspirador del movimiento tropicalista, profundo y sensible colaborador con las formas de cultura popular brasileña, Hélio Oiticica es reconocido de manera indiscutida como uno de los más grandes artistas del arte de vanguardia que dio el siglo pasado. Esta irreparable pérdida revela una problemática común a todos los países de América Latina y el Caribe: la existencia de políticas de preservación ineficientes, de legislaciones que no toman en cuenta las necesidades cambiantes del arte contemporáneo y de condiciones de almacenamiento inadecuadas las cuales no sólo ponen en riesgo los propios acervos sino que también atentan contra el libre acceso a documentos de interés público. Esta problemática nos orilla a poner sobre la mesa una vez más no sólo el valor histórico y patrimonial del arte sino, sobre todo, a enfatizar la necesidad de proteger y de reactivar la memoria de la experiencia de su potencia crítica. De no hacerlo, contribuiremos al debilitamiento de la fuerza creativa, la investigación comprometida y la reflexión crítica de las sociedades contemporáneas.

El contexto artístico-político en el que esta tragedia ha tenido lugar es sumamente complejo. Desde hace algunos años la obra –pero también los archivos– de muchos artistas de América Latina ha venido integrándose en el canon internacional del arte contemporáneo, siendo la producción artística de las décadas de los sesentas y los setentas aquella que mayores expectativas de canonización ha despertado. Museos, coleccionistas privados e instituciones corporativas han hecho de estos acervos una suerte de botín de lo que podría definirse como las nuevas batallas neocoloniales del capitalismo cognitivo. Esta situación ha propiciado que propuestas que por aquellos años fueron brutalmente acalladas o interrumpidas por la violencia de los regímenes dictatoriales circulen hoy a nivel internacional cargadas de una amplia legitimidad pero también de una fuerte esterilización política y una clara banalización artística. La necesidad de reactivar definitivamente su fuerza poético-política se confronta por lo tanto con el refinamiento perverso y seductor del mercado del arte. En consecuencia, los intentos de superación de los efectos tóxicos del trauma dejado por las dictaduras y por la violencia de Estado tienden a interrumpirse nuevamente debido a las estrategias inmunizadoras a partir de las cuales operan las formas del capital cultural en nuestros días.

Esta situación no sólo interpela a la comunidad artística y a los especialistas en archivos en particular sino también a los políticos culturales, a las instituciones artísticas y a la sociedad civil en su conjunto. La pérdida de gran parte del archivo de Hélio Oiticica impone la urgencia de un posicionamiento político claro y bien articulado frente a este estado de cosas. Ante esta situación resurge por lo tanto la necesidad de fortalecer la cooperación y el diálogo entre los múltiples agentes de la sociedad implicados tanto en el cuidado del patrimonio material como en la reactivación de la potencia crítica y poética del arte. La conservación y la dinamización de estos patrimonios materiales e inmateriales no deben entenderse exclusivamente como obligaciones estatales sino también como el punto de partida para imaginar colectivamente modos más responsables y críticos de experimentar y acceder a la cultura.

Hoy más que nunca resulta necesaria una respuesta inteligente, responsable y conjunta de parte de la sociedad civil de los países de América Latina y el Caribe; una respuesta que esté, asimismo, en sintonía con aquellas instancias, personas e instituciones a nivel regional e internacional interesadas en articular políticas que contribuyan a descolonizar el tránsito de los patrimonios materiales e inmateriales por un lado y a reinventar los regímenes globales de propiedad intelectual por el otro. En consecuencia, el valor social, cultural y económico de los archivos de arte de América Latina debe convertirse en una prioridad para la agenda política de los gobiernos municipales, de los ministerios de cultura y de las entidades regionales del continente.

En suma, la tragedia ocurrida al archivo de Hélio Oiticica demanda que se tomen nuevas iniciativas políticas y nuevas responsabilidades civiles con la intención de alcanzar los siguientes objetivos: 1) incentivar y apoyar la investigación, el diagnóstico, la divulgación y la preservación de los acervos documentales y patrimoniales (acentuando el hecho que éstas son actividades políticas y no meramente académicas o profesionales); 2) desarrollar mecanismos de gestión y financiación para promover y profesionalizar la preservación de archivos y para garantizar el acceso público y gratuito a la memoria de la experiencia sensible del arte (partiendo del hecho que las prácticas artísticas no pueden reducirse a su mera materialidad); 3) avanzar hacia el diseño de un nuevo proyecto de ley basado en la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil que permita compartir el cuidado y la toma de decisiones acerca de los acervos por medio de instancias de mediación y consulta; 4) fomentar y priorizar la digitalización de los archivos de arte de América Latina con la intención de impedir el deterioro y la pérdida de documentos así como para potenciar su accesibilidad universal; 5) trabajar para alcanzar las condiciones políticas, jurídicas y culturales que permitan poner en operación normativas que regulen el tránsito y la comercialización de documentos, obras, registros e investigaciones tomando en cuenta las necesidades específicas de este tipo de acervos; y, finalmente 6) sensibilizar a la sociedad en torno a las consecuencias que supone el hecho que la compra de archivos de arte por museos y fundaciones extranjeras sea en la actualidad la opción más inmediata –o la única– en el intento de preservarlos.

Estamos conscientes que estas iniciativas constituyen sólo el primer paso hacia un tipo de cultura política diferente respecto a los archivos de arte de América Latina. Reconocemos, sin embargo, que sin ellos será muy difícil revertir los procesos que neutralizan la potencialidad política de las prácticas artísticas del continente.

Red Conceptualismos del Sur

23 de Octubre de 2009

La Red Conceptualismos del Sur (RCSur) es una plataforma internacional de trabajo, pensamiento y toma de posición colectiva formada hacia finales de 2007 por un grupo de 46 investigadores y artistas preocupados por la necesidad de intervenir en los procesos de neutralización del potencial crítico de un conjunto de ‘prácticas conceptuales’ que tuvieron lugar en América Latina a partir de la década de los sesenta.

Su Declaración instituyente se puede leer aquí: http://conceptual.inexistente.net/

Integran la Red Conceptualismos del Sur: 

Halim Badawi (Bogotá) / Joaquín Barriendos (México) / Assumpta Bassas (Barcelona) / Patricia Bentancur (Montevideo) / Marcus Betti (Sao Paulo) / Carina Cagnolo (Córdoba) / Fernanda Carvajal (Santiago/Buenos Aires) / Graciela Carnevale (Rosario) / Jesús Carrillo (Madrid) / María Fernanda Cartagena (Quito) / Helena Chávez Mac Gregor (México) / Lía Colombino (Asunción) / María Clara Cortés (Bogotá) / Fernando Davis (La Plata/ Buenos Aires) / María de los Ángeles de Rueda (La Plata) / Felipe Ehrenberg (Sao Paulo) / Marcelo Expósito (Barcelona/Buenos Aires) / Fernando Fraenza (Córdoba) / Cristina Freire (Sao Paulo) / Pilar García (México) / Cristián Gómez Moya (Santiago de Chile) / David Gutiérrez (Bogotá) / María Iñigo (Madrid) / Jens Kastner (Viena) / Syd Krochmalny (Buenos Aires) / Ana Longoni (Buenos Aires) / Miguel López (Lima/ Barcelona) / William López (Bogotá) / Octavio Mercado (México) / André Mesquita (Sao Paulo) / Fernanda Nogueira (Sao Paulo/ Barcelona) / Soledad Novoa (Santiago de Chile) / Luisa Ordóñez (Bogotá) / Clemente Padín (Montevideo) / Juan Pablo Pérez Rocca (Buenos Aires) / Alejandra Perié (Córdoba) / Júlia Reboucas (Minas Girais) / Cristina Ribas (Rio de Janeiro) / Suely Rolnik (Sao Paulo) / Juan Carlos Romero (Buenos Aires) / Sylvia Suárez (Bogotá) / Mabel Tapia (París/ Buenos Aires) / Emilio Tarazona (Lima) / Paulina Varas (Valparaíso) / Ana Vidal (Bahía Blanca) / Jaime Vindel (León/Madrid) / Rafael Vital (Sao Paulo) / Isobel Whitelegg (Londres)



Suscriben también este documento: 


Manolo Borja-Villel (Director del MNCARS-Madrid) / Ticio Escobar (Ministro de Cultura de Paraguay) / Graciela de la Torre (Directora del MUAC-México)

El listado de quienes suscriben este documento se encuentra actualmente abierto. Visitar para ello: http://conceptual.inexistente.net/

viernes 23 de octubre de 2009

2º Etapa Proyecto TLC


Qué es Proyecto TLC (Tráfico Latinoamericano Concepción)

Proyecto TLC es una iniciativa independiente, gestionada desde Concepción/Chile, consistente en una página Web y un proyecto editorial que pretenden mediar en la generación de contactos e intercambios entre agentes, iniciativas y organizaciones vinculadas a las prácticas artísticas contemporáneas que acontecen en el medio latinoamericano.TLC tiene el propósito de contribuir a la conexión entre todos quienes se interesan e interesen en la conformación de redes en el ámbito de la producción artística de Latinoamérica.

A través de la generación de lazos Sur-Sur el proyecto constituye una más de las propuestas hoy encaminadas a confrontar los desequilibrios patentes en el escenario global, mismos que determinan la circulación de los intercambios, la distribución de los medios del legitimación y la repartición de los potenciales de acción. Es decir, TLC se propone incentivar determinados procesos de entrelazamiento horizontal que traspasan barreras geográfica y representan alternativas de reconocimiento y valorización, así como también nuevas posibilidades colaboración para emprender acciones.

Esta etapa del proyecto, que constituye la segunda, la gestionan la artista visual Lorena Muñoz, el teórico de arte Cristian Muñoz.

Invitación/Convocatoria 2ª etapa Proyecto TLC (Tráfico Latinoamericano Concepción)

TLC invita a iniciativas artísticas, colectivos o agrupaciones a participar de su nueva fase. En ella se continuará procurando incentivar el tránsito fluido de informaciones y diálogos, y ofrecer abiertamente un registro de esos intercambios a potenciales testigos.

Los objetivos señalados se concretarán mediante 3 intervenciones: un catálogo de iniciativas dispuesto en la página Web de Proyecto TLC; un foro también presente en la página, y a través de una publicación impresa que verá luz en un futuro próximo.

En el catálogo virtual las iniciativas artísticas integradas al proyecto, a modo de auto-representación, describen los aspectos de su actividad, modos de hacer y objetivos que consideran relevantes (qué, cómo y para qué). En el foro se expone un cuestionario propuesto y desarrollado por los propios participantes en el proyecto, por lo cual tiene la propiedad de constituir un canal interactivo para sociabilizar problemáticas y experiencias. Y por último, para englobar y formalizar el rendimiento del proyecto se realizará, al cabo de un período de seis meses, una publicación impresa. Ella proveerá otras alternativas de circulación y archivo de la información congregada y de los intercambios acontecidos a través de la página. Esta publicación se distribuirá a cada una de las iniciativas participantes para que ellas le concedan la circulación que estimen pertinente.

¿CÓMO COLABORAR E INTEGRARSE A PROYECTO TLC?

Como productor visual puedes:

- Aportar datos que nos permitan contactar a colectivos, grupo o iniciativa artístico que puedan tener interés en sumarse a Proyecto TLC.

Como iniciativa artística, colectivo o agrupación Proyecto TLC les invita a:

A) Enviar a Proyecto TLC material sobre vuestras iniciativas que permita dar cuenta de sus características y también enriquecer los espacios de diálogo que conforma el proyecto. Lo antes señalado se concreta a través de los siguientes medios:

1.- Un texto que describa aspectos relevantes de su actividad (extensión máxima: 5 páginas tamaño carta, Times New Roman).
2.- Un registro fotográfico (entre 5 y 10 fotografías; 640 x480 –de preferencia horizontal-; resolución: 72 dpi) y/o audiovisual (emplearemos sistema vimeo, enviaremos clave de ingreso) en torno a las acciones que realiza su organización, iniciativa o colectivo.
3.- Formular preguntas para enriquecer el cuestionario desplegado en el foro de la página, para así establecer un diálogo entre todos los interesados en este tráfico.En tal sentido, el espacio del foro registra las preguntas que cada una de las iniciativas enlazadas a través de TLC considera pertinente dirigir a las restantes. Cabe señalar que las preguntas pretenden hacer públicas y visibles, compartir, las interrogantes que cruzan la práctica y la experiencia de cada iniciativa; son así preguntas que surgidas desde la experiencia particular de cada iniciativa se dirigen a todas las restantes con el fin de comprobar si se producen encuentros.

B) Aportando con datos de otras iniciativas de interés para también invitarlas a participar de Proyecto TLC y sus intercambios.

Proyecto TLC es una plataforma marcadamente relacional que adquiere sentido y significación exclusivamente a través de las participaciones e interacciones que se suman ella. Por ello, las iniciativas organizaciones y colectivos registrados y sus discusiones serán parte de un libro que se lanzará a fines de 2009.

archivotrafico@gmail.com

http://proyectotrafico.org/

lunes 13 de abril de 2009

La Caja: Convocatoria internacional - International call. "Acá no somos de esos"


Los espacios virtuales han sido desde un comienzo el refugio de LaMutante. Esta apuesta está sujeta, desde luego, a la ausencia de políticas de fondo para el desarrollo de las prácticas artísticas contemporáneas en la ciudad, a la fragilidad del campo artístico local, y a las difíciles condiciones económicas que enfrentan los “profesionales de las artes” en Bucaramanga (Colombia). Sin embargo esta decisión por lo virtual no radica simplemente en lo horrible. Esta apuesta tiene que ver también con la desintegración del objeto artístico y con su desaparición como eje de lo estético. La Caja, publicación virtual de Editorial LaMutante, responde precisamente a estas condiciones: por un lado, la carencia de recursos que nos permitiría imprimir al menos 1000 ejemplares, y por el otro, la certeza de llegar a un público más amplio sin competir en contra de la piratería, ni colaborar, en demasía, "con la deforestación de la selva amazónica".

Editorial
LaMutante convoca a profesionales de todas las áreas del conocimiento y de todas las nacionalidades, a participar en la construcción de Acá no somos de esos, segundo número de La Caja, a través de propuestas visuales y escritas (en español o inglés) que pongan en crisis el concepto de identidad y universalidad, al tiempo que vislumbran el flujo continuo de la diferencia y de la amplitud como generadoras de nuevas formas de vida.

La convocatoria se cierra el 30 de abril
. Para ampliar información y descargar la convocatoria haga click acá.

English version

Virtual spaces hav
e been since the beginning the refuge of LaMutante. This bet is hold, certainly, to the absence of deep politics for the development of contemporary art practices in the city, to the fragility of the local art field, and the hard economic conditions faced by the “art professionals” in Bucaramanga (Colombia). However this decision for the virtual does not lie simply in the horrible. This bet has to do also with the disintegration of the artistic object and its disappearance as the center of aesthetic. La caja, a virtual publication of Editorial LaMutante, response to these conditions: on the one hand, the lack of resources that allowed print at least 1000 copies, and on the other, the certainty of reaching a wider audience without competing against piracy, or “collaborating with the deforestation of the Amazon rainforest”.

LaMutante Editorial invites professionals from all areas of knowledge and all nationalities
to participate in the construction of Acá no somos de esos (Here we are not like that) the second issue of La Caja, through visual and written proposals (spanish or english) to put into crisis the notion of identity and universality, while looming the apparent flow of the difference and the amplitude as generating new forms of life.

The call closes on April 30. For further information
download the file click here.

domingo 25 de enero de 2009

TRABAJOS DE UTILIDAD PÚBLICA: Las vecindades de TUP con las artes visuales contemporáneas


¿Cómo hacemos lo que hacemos? Aquella pregunta y el texto expuesto a continuación son parte de la participación de TUP en el Proyecto TLC.
[1]En ellos creemos se evidencia la simultaneidad y reciprocidad de la pregunta sobre el hacer y el hacer (compartido) como modo de interrogación que activan la deriva de TUP.
Entonces TUP sería, antes que todo, un modo de operar que únicamente preestablece la yuxtaposición de conversación y acción, potencias de agenciamiento, que crean y efectúan los espacios de una práctica en que se articulan entidades, es decir, en que aquellas se constituyen en la medida en que actúan e interactúan. Así, su relato es para nosotros la vía de acceso a una rica experiencia de cruces e hibridaciones que delimitan las condiciones tanto para devenir como para constituir; para producir, de modo ambivalente, el sentido y la identidad de lo artístico y la comunidad; para la producción de lo común y lo singular.


Si bien nuestra práctica aparece bajo la autoría de Trabajos de Utilidad Pública (TUP), este nombre, no tiene por intención designar la labor de un colectivo, ni la de una agrupación o la de una asociación de ningún tipo, en el sentido convencional de una entidad autorial de una “obra”. Más bien, TUP intenta dar nombre a cierta movilidad, a cierta dinámica, dada por decisiones tomadas en un camino en recorrido, que ocurren en un lapso, que tienen por ahora un inicio y que visibilizan sólo nuestra intención de construir-operando. Es lo que llamamos una zona de trabajo.

Nos parece significativo compartir la atención que ponemos a nuestro quehacer como zona de trabajo, el hacer plástico-visual de esta zona, porque creemos que allí se encuentran algunas luces que permitirían pensar luego la comunidad, la colectividad, la vecindad, la relación de uno y los otros.

No tenemos un estatuto ni un manifiesto que indique la ruta, nuestro campo disciplinar es diverso como también nuestros intereses. No fuimos ligados por la universidad, solo hemos mantenido a lo largo del tiempo, el que nos conocemos individual y grupalmente, muchas conversaciones, espaciadas y discontinuas, nunca le hemos puesto el acento a ninguna en particular, nunca hemos planeado nada para hacer de o con ellas algo, solo hasta ahora, construir esta zona de trabajo.

Hemos trabajado en lo que por ahora llamamos “intervenciones plásticas del espacio público”, instalando una deriva grupal, impulsada por las preguntas que ese enunciado sugiere, instalando la conversación como ejercicio plástico.

Un acontecimiento largamente conversado fue el del gesto plástico de varias casas que en sus entradas y sobre los pilares de sus rejas fijaban esferas que las coronaban, coloreadas con rojo y negro, el dibujo de bajo relieve de sus cascos, dejados por el molde de una pelota plástica vaciada con cemento.

La imagen ligada a la dinámica que generó, la apropiación del gesto y la proliferación en el barrio de otras pelotas con otros colores y de otros deportes, inclusive la del mundo, pelota plástica que tiene bajo relieve la forma de los continentes, hizo que fijáramos la atención y el deseo en emprender una deriva movilizada por preguntas sobre el Hacer en ese barrio, otra deriva de la primera concepción del conversar, ahora en tanto una conversación entre hacedores.

Trabajamos en dos asentamientos urbanos: la villa Jaime Eyzaguirre y la villa Simón Bolívar, ubicadas en la comuna de Macul y Peñalolén respectivamente y separadas por la Av. Américo Vespucio, actualmente Autopista Vespucio Sur y la Línea 4 del Metro de Santiago de Chile.

La primera fue un asentamiento programado desde las políticas habitacionales del Presidente Eduardo Frei Montalva en los años sesenta. La Población Simón Bolívar (llamada inicialmente “Guerrillero Manuel Rodríguez”) fue un asentamiento programado por movimientos de pobladores bajo la operación “toma de terreno”.

Fijar un punto de inserción, la fachada de esas casas, era un asunto táctico que consistió en considerarlas piezas visuales altamente expresivas, realizadas por sus moradores. También, que eran el resultado de la reflexividad de la ciudad en la calle como mosaico de singularidades domiciliarias y que cada una de ellas era la palabra materializada que daba a la calle, vale decir, de lo privado a lo público. En cada fachada estaba en juego la historia del modo de habitar de sus moradores, que literalmente, daban la cara al entorno, poniendo su particularidad en la escena pública.

Permitía saber de la diseminación del deseo vecinal en esas villas, era ubicarse en la membrana que filtra y exhibe los residuos de sus habitantes, en tanto huellas de lo movilizado.

Era saber de hombres y mujeres que han venido construyendo sus viviendas desde finales de los 60 y comienzos de los 70, unas en Operación Sitio en los planes de autoconstrucción y otras a partir de la toma, acto realizado en este caso, por los maestros de la CORVI que durante los 70 terminaban de construir parte de la Jaime Eyzaguirre y que vieron en los terrenos aledaños la posibilidad de dar vivienda propia a sus familias.

Era saber de procesos, de construcción, del levantamiento de un territorio, era entreleer en las huellas de las decisiones tomadas, era saber de dibujo, ese saber que se sabe haciendo, porque para saber de dibujo hay que dibujar, de una o de otra manera ficcionar un momento, construir un escenario que permita un choque entre materiales y en ello leer, a través de los residuos de ese choque, aquella fantasía que desborda hacia el infinito, viaje que nos relaciona, que nos ubica en un mismo flujo.

Dibujar es leer y chocar al mismo tiempo, quizás así pueda entenderse la escritura, poner en escena un estado de las cosas, describir poéticamente ese instante, esas cosas, ese choque, esa lectura, ese gesto, esa luz, esa textura en ese impacto escriturario.

Provocar un choque del que se desprenda la mayor cantidad de esquirlas y la mayor cantidad de destellos, luz que ilumine zonas, no las de la Villa en su dimensión concreta, sino las de nosotros (TUP) y sus habitantes.

Provocar el encuentro era ponernos a cada uno de nosotros en la misma situación, estar allí con lo puesto, era decir cada uno con lo suyo, donde cualquier desprendimiento, de cualquiera de nosotros, producto del roce de caminar dichos lugares constituiría huella de nuestro trabajo, discontinua y esporádica, como la línea, luz, textura de nuestro dibujo, un dibujar que ya se abría a las multiplicidades que disuelve la frontera entre lo nuestro y lo de ellos.

Cada táctica emprendida, cada decisión tomada era constitutiva de trama, al mismo tiempo que relacionaba, dirigía la energía constructiva, haciéndose visible como huella de la decisión tomada a través de la cual podíamos tener contacto real con los otros.


La invitación a realizar una intervención plástica en el espacio publico, ha sido una invitación a realizar arte, o sea a ponerse en camino de una práctica, preguntarse todo, todo el tiempo con acciones, actos concretos (poner el cuerpo como objeto de trabajo) y en ello, con lo levantado por el roce y su fricción, iluminar las formas de ese hacer individual-colectivo vecinal, hacerlas rendir en tanto trabajo plástico, realizado por pobladores, un dibujo puesto en acto por TUP que repara en el hacer cotidiano de esas villas como otro dibujo, el dibujo de sus vidas. Porque hemos considerado que confundirse no está mal ni bien, porque si, “en sí”. Cuando se está confundido, no podemos juzgar si está bien o mal, sino es por sus implicancias, de las que es difícil saber durante la confusión. Casi siempre son las consecuencias de vivir una confusión: quién se confunde, con qué se confunde, en qué contexto.

Cuando hoy escuchamos que “cualquier cosa es ARTE”, cerca escuchamos (se diga o no en frente nuestro) “es pura confusión”. ¿Por qué venir a un asentamiento urbano, como la Villa Jaime Eyzaguirre en Santiago de Chile, y proponerles a sus habitantes traer relatos de su habitabilidad, podría ser un gesto plástico? Proponemos que este acto, y sus consecuencias, habitan la confusión contemporánea, y hemos querido visualizarlo, hacerlo visible en el propio gesto, un gesto que haga visible la confusión y la habitabilidad del mundo.

Un vistazo a nuestro quehacer. El 2005 vinimos a conversar con los vecinos de la villa sobre su llegada a este lugar, sobre su biografía marcada por ser vecinos de la Jaime Eyzaguirre, trajeron fotografías de hace treinta y tantos años para atestiguar una trayectoria, una partida y su recorrido. Hicimos visible ese deseo, esa trayectoria: traiga su foto, fue el título de tantas actividades asociadas al gesto de visibilizar.



Vino la confusión: “lo que dice tal, no es tal cual”; “falta contar que”; “esa es una parte de la historia”; “hay cosas que no se dicen”; en fin. Decidimos orientarnos oficiando de archiveros, no hay archivo completo, no hay mejor homenaje plástico a la incompletud que un archivo. Abrimos el Archivo Jaime Eyzaguirre (Archivo J.E ): en un container, pusimos a viajar relatos de llegadas y estadías, pusimos a circular historias del vecindario, contra viento y marea, supimos de relatos que han tejido esta vecindad, contra viento y marea se han hecho plásticamente audibles, a pesar de piratas y reyecillos.

Hay una notable diferencia entre lugar y espacio, según Michel de Certeau. El lugar es orden, el espacio ordenamiento. Lugar es el que nos toca ocupar, espacio el que ocupamos. Lugar es el que ya estaba, espacio el que está siendo. Por el lugar nos preguntan ¿Cuál es su lugar? Por el espacio hacemos “Hagan, hagamos espacio”. Quizás sean otras de las dos caras de otra de las tantas monedas con la que el pensamiento occidental negocia el entendimiento. Aún así, cobra sentido la diferencia entre espacio lugar en nuestro trabajo de Archivo J.E.

Porque este Archivo se hace espacio en la vida cotidiana de sus vecinos, dibuja el territorio con las trazas de lo vivido para contarlo, pone a contraluz cada voz en el lienzo tendido por el ir y venir de todo vecindario. Este Archivo, ha iniciado más el gesto de archivar que el objeto archivado, gesto archi vivo de poner en acto la permanente posibilidad de sentido que abre un “yo les voy a contar”. Apertura que tiene lugar haciéndose espacio entre los domicilios (lugar privado), poniendo en circulación las palabras que trazan el espacio del entremedio que hace lo común: ni tuyo, ni mío (privado); nuestro.

Este espacio común es el que concebimos como el acontecimiento en permanente construcción. Como las viviendas para sus moradores-constructores: nunca terminan de construirse, siempre se le están sacando detallitos. Permanente construcción que le atribuimos a lo común del espacio, permanencia que nos interesa en su dinámica presentacional, justo dónde no representa nada por hacer presencia.
En tal sentido adquiere para nosotros un carácter plástico, que puede operar sobre el campo de las artes visuales por su carácter audible, de hacer visible la escucha, de poner en acto el hacerse espacio entre medio, ni aquí ni allí (lugares) sino ganándonos por ahí. Quizás esa sea una de las gracias de la vecindad, ni artístico ni constructor, el gesto plástico que invocamos es vecino a ambos, se hace espacio entre ambos, como lo hacen los sentidos del vecindario.


Se ha dicho[2] que desde los años setenta del siglo pasado, ha venido emergiendo cierta corriente de actividad artístico-visual llamada “arte público” (por cierto, es la traducción con otros sentidos del inglés public art). Que luego de la decadencia de la estatuaria, de la disolución de la función ornamental de la arquitectura, así como del paisajismo urbano, ha venido a provocar la circulación de sentidos que adquiere la vida en común que llevamos en la ciudad. Nosotros compartimos con Francesco Careri[3] que el primer gesto plástico de la humanidad fue caminar: fundó el paisaje, creó la ciudad como primer trazado que sabía hacerse espacio.

Puede ser que los derroteros de la praxis artístico-visual se hayan extraviado, pero el gesto plástico de hacerse espacio, como construcción, como trazado, como caminar, siempre se ha vuelto a encontrar. Quizás la confusión de tales extravíos, han permitido saber que seguimos caminando, que allí ocupamos el mundo haciéndonos espacio en él, y que la confusión sinéstesica entre ver y oír, quizás sea el vecindario dónde sea posible la plasticidad del habitar, el dibujo del que emerge cada historia del habitante, en el que habitar acontece como la emergencia plástica de la vecindad.

* TUP está integrado por: Leonardo Ahumada/diseñador. Cristian Ayala/fotógrafo. Patricio Castro/artista plástico. Pablo Cottet/ sociólogo. Alexis Llerena/creador audiovisual/artista plástico. Pablo Lobos/arquitecto/dibujante. Claudio Rodríguez/artista plástico. Gonzalo Vargas/creador audiovisual. Enrique Venegas/ arquitecto.

Sitio Web: www.tup.cl


Notas


[1] Tráfico Latinoamericano Concepción constituye una plataforma web dispuesta para generar intercambios y contactos entre artistas, organizaciones e iniciativas vinculadas a la práctica artística contemporánea en Latinoamérica. Para mayor información sobre el proyecto y la participación de TUP en esta iniciativa, visitar el sitio web: www.proyectotrafico.org

[2] Javier Maderuelo (ed.) Arte público: naturaleza y ciudad, Ediciones Fundación César Manruique, Madrid, 2001.

[3] Francesco Careri: Walkscapes, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2002.

El proceso de lo público en una pieza de arte

Por Daniel Reyes León

Daniel Reyes es artista visual, editor de la revista online Arte y Crítica. El texto que presentamos a continuación aborda la complejidad de los cruces dados en el “proceso de lo público” que hoy explora parte de la producción artística contemporánea, un horizonte que admite múltiples experiencias y que Daniel analiza a partir de su obra “Treintaicinco Letras que Desaparecerán”, realizada en Valencia, España.


“Esa es la primera virtud del ready made: establecer una equivalencia entre elegir y fabricar, consumir y producir. Lo cual es difícil de aceptar en un mundo gobernado por la ideología cristiana del esfuerzo (“Trabajarás con el sudor de tu frente”) o la del obrero-héroe stajanovista”[1]


El espacio público es, de antemano, un espacio construido, un espacio ya producido con fines específicos de tránsito, de convivencia, de servicios, de ocio, etc. Su utilidad es el bien simbólico desde el cual se produce el intercambio entre individuo y una determinada administración de los intereses colectivos. Su aceptación pública se da en el momento en el que se utiliza. En las fronteras de lo espectacular, una obra de arte público transa sus consecuencias tanto con el bien de uso como con la instrumentalización política que le ronda.

"Treintaicinco letras que desaparecerán: versión 1". Escritura con fotograbado solar sobre césped. Biblioteca de Cs. Sociales UV. Octubre 2007 (registro fotográfico Sergio Zavattieri)

En sí mismo, el espacio público es la escenografía de un espectáculo donde conviven necesidades sociales y necesidades de la administración, un espectáculo que delimita diferentes tipos de poder, los cuales conviven paralelamente en los estados democráticos o no. En éste sentido el espacio público es un espacio de mediación entre los individuos, la proyección de la administración, los intereses comunitarios, y el uso. Siendo el uso, en un amplio espectro de la palabra, la moneda de cambio con la cual se transa.
La injerencia del arte o de piezas elaboradas con fines socioculturales insertas en una ciudad, llevan a plantearse cruces entre el diseño urbano (mera utilidad), los hitos urbanos (utilidad simbólica), el espectáculo puro (entretención), la ornamentación (sobreutilidad simbólica), la revalorización zonal (utilidad económica), la radicalidad (utilidad performática) y las postproducciones urbanas (utilidad reorganizada). Digamos que estas son llaves de entrada por las cuales la lectura de las obras de arte en el espacio público son comprendidas tanto en los sistemas de circulación mediáticos, como por los relatos que generan. A todas estas áreas las atraviesa el componente lúdico que aportan los grupos etarios inferiores, es decir, el carácter de posible juego que añaden los niños y los no tan niños, que, en la ruptura de la norma utilitaria, amplían la situación escenográfica del espacio público hacia un campo de juegos. Un modo participativo del espectáculo que toma su forma física a partir de modelos virtuales de participación, donde la transformación de los sentidos originales configura formas temporales de interacción y relato.
Pruebas preparativas para "Treintaicinco letras que desaparecerán: versión 2". Valencia, julio 2008 (registro fotográfico Sergio Zavattieri)

La experiencia personal que tengo en la construcción de piezas de arte público o realizadas en el contexto del espacio público, se remiten a una serie de performances de tipo radicales, y en un proyecto de escritura pública que vengo desarrollando desde hace dos años denominado “Treintaicinco Letras que Desaparecerán”. Este proyecto consta de tres intervenciones diferentes amparadas bajo las mismas ideas y que adaptan sus formas a los tres espacios diferentes de circulación. La primera etapa, realizada en Valencia (España) en octubre de 2007, se introducía en el marco de la escritura institucional; la segunda, que se lleva a cabo entre octubre de 2008 y enero de 2009 dentro de la Comunidad Valenciana, se encuentra dentro de lo que denomino la escritura urbana. En una tercera etapa, que aun no tiene lugar, el proceso de escritura efímera que da forma al proyecto se enmarcará en una escritura aérea.
Las tres ideas que dan forma a éste proyecto son: la escritura efímera, la identificación de alfabetos en proceso de extinción y el uso del espacio público como parte de la producción.
En el caso de “Treintaicinco Letras que Desaparecerán, versión 2” -una serie de textos escritos en letras de hielo de 50 cms de alto por 44 de ancho, y ubicadas en diversos pueblos alrededor de Valencia- los niveles de acción pública se organizan a partir del eje material-irrupción en espacio público, sin plantearse en ningún momento una situación que cuestione las condiciones del espacio público en su utilidad común. Digamos que la moneda de cambio se centra en la búsqueda de infraestructuras urbanas que soporten el proyecto y en trastocar los lugares de tránsito para proponerlos, en un tiempo limitado, como lugares de lectura.


Este proyecto tiene antecedentes conocidos en “Proyecto Escalofrío” (Ramón Aldunate, Andrés Costa, Manuel del Campo), el cual se proponía “instalar en determinados espacios ciertos giros idiomáticos que pongan en juego la relación que existe entre la palabra y la ciudad, a través de su realización monumental o de índice artístico. Por tal motivo, cada instalación, resume la especificidad de una mirada que quiere interpelar e interrogar los espacios en que cotidianamente se van desarrollando las relaciones del imaginario simbólico de una sociedad y sus correspondientes lugares de recepción.”[2] Así como también en el proyecto OZON de los alemanes Guerrilla Utopia, Diseño Magma. En ambos casos, el material de la obra se componía de letras de hielo que escribían una palabra o frase. Si bien en el primero de ellos, “Proyecto Escalofrío”, la intención era interrogar desde la monumentalidad los aspectos relativos a la vida urbana, en el segundo se asume un carácter efímero en el proceso de descongelación del hielo que forma parte integral de la pieza. El paralelo entre el derretimiento de la capa de ozono y el derretimiento del hielo, establece un trabajo en dos niveles semánticos, desapareciendo la palabra como desaparece el hielo y el ozono. En este sentido, con dos elementos (palabra y material) se extraen una serie de elementos discursivos que sobrepasan el espectáculo mismo de la pieza, centrándose en aspectos relacionados con los procesos efímeros vinculados a la temporalidad del hielo en climas mediterráneos donde la temperatura del aire se encuentra por sobre la temperatura de congelación del agua, entregando, además, un mensaje de atención sobre los problemas de la capa de ozono.


"Ozon". Proyecto desarrollado por Guerrilla Utopia, Magma Design. Alemania (registro fotográfico Sergio Zavattieri)

Slavoj Zizek, en “La Suspensión Política de la Ética”, nos recuerda: “Tal vez, entonces, la noción 'no fundamentalista' de 'cultura' como diferenciadora de la religión 'real', del arte 'real' etc. es básicamente el nombre del territorio de las creencias ajenas/impersonales; la 'cultura' es el nombre para todas esas cosas que practicamos sin creer realmente en ellas, sin 'tomarlas en serio'”[3]. Ante lo cual podríamos contestar con palabras de Reinaldo Laddaga: “Todo individuo cuenta (y se cuenta) aquellas historias que son compatibles con la evaluación que realiza del estado en que se encuentra. Por eso la dimensión política de las historias. No es posible hacer política sin contar una historia del presente, donde se anticipen estados de cosas posibles en el futuro”.[4]

“Treintaicinco Letras que Desaparecerán” si bien es un proyecto que tiene como dispositivo final una video instalación, genera en su proceso una serie de obras satelitales, de las cuales se desprenden fotografías, intervenciones urbanas, series de moldes, video registros, una web, etc. Sin embargo, en su origen se plantea como un proyecto de escritura efímera a ser reciclado y retomado desde diferentes aspectos. Como pieza de arte, conjuga una serie de elementos entre los cuales la intervención urbana y la irrupción de la escritura de hielo en la ciudad conforman un material inicial a ser trabajado. A pesar de ello, la intervención urbana en sí es parte fundamental de la construcción total de la pieza, ya que es un área de producción que se encuentra sujeta a las necesarias adaptaciones de los contextos locales. Se trata de una materia prima donde podríamos decir que, sin ser un proyecto de carácter antropológico social, es en la intervención urbana donde se producen nodos de la relación obra-publico y uso-individuos. En cierto sentido es una materia prima basada en una experiencia de la ciudad. Así como Francis Alys paseaba un cubo de hielo, la escritura se pasea por formas de hielo en distintas partes de la ciudad. Su lectura puede estar mediada para que luego de la intervención sean los documentos y registros los que configuren nuevas y diferentes piezas. Sin embargo, de la misma manera que las post producciones puedan ir presentando nuevas lecturas de los mismos textos, la intervención urbana puede replantearse para asimilar nuevamente los contextos en los que se desenvuelve, posicionando la escritura efímera como un pulso urbano en el marco de éste proyecto.

"Treintaicinco letras que desaparecerán: versión 2". Intervención realizada en Picanya, España, diciembre 2008 (registro fotográfico Sergio Zavattieri)


El proceso de descongelación de las palabras tarda entre 3 y 6 horas, siempre y cuando nadie las quisiera destruir. En muchos casos, los habitantes de aquellos lugares donde se realizaron intervenciones, tendían a destruir la forma de las letras, para así poder manipular el hielo. La destrucción se hacía con el fin de fragmentar el material hasta hacerlo manipulable, hasta poder asirlo con las manos. Esta necesidad de asir el hielo en las manos generaba una atracción hacia la pieza que, personalmente, justifico en la ubicación geo climática de la zona intervenida, lugar donde el hielo en estado sólido y público prácticamente no existe, y en la necesidad de enfrentarse a escalas humanas reduciendo su monumentalidad. El solo hecho de introducir hielo en el espacio público, sea como texto, como juguete o como material extraño a lo cotidiano, ya genera, en este contexto puntual, una transformación de las condiciones de uso establecido en el espacio público.
La construcción de letras de hielo y su ubicación en el espacio público se basan en la indicación de 35 alfabetos en proceso de extinción. La desaparición de lenguas y alfabetos ha sido una constante a lo largo de las diversas historias que conforman la Historia. Sin embargo, en este caso se han tomado 35 alfabetos que, en su nombre en lengua castellana, coincidan en su letra inicial, con alguna de las letras de la frase “Treintaicinco Letras que Desaparecerán”.

Treintaicinco letras que desaparecerán: versión 2". Intervención realizada en Albal, España. octubre 2008 (registro fotográfico Gonzalo Pérez)


“Toda obra es el resultado de un escenario que el artista proyecta sobre la cultura, considerada como el marco de un relato -que a su vez proyecta nuevos escenarios posibles en un movimiento infinito”.[5]
Dentro del proyecto, la filiación entre los alfabetos en proceso de extinción y la desaparición de una letra de hielo, tiene un carácter formal, al igual que en OZON. El proceso natural del hielo, se asimila como símil de otro tipo de desaparición, en este caso una desaparición cultural producto de la falta de apoyos políticos y educacionales que permitan la sobrevivencia de una lengua y su alfabeto. A su vez, este proyecto, pone en evidencia ciertos procesos globalizantes que anulan los discursos minoritarios, comenzando por sus propias lenguas y formas de escritura.

Esta segunda versión del proyecto se realiza entre los meses de octubre de 2008 y enero de 2009, en el marco de Intracity, comisariada por José Luis Perez Pont.

Las alarmas son el pasado vergonzoso de la cultura del miedo.


Notas

[1] Bourriaud, Nicolas: “Postproducción”, Adriana Hidalgo Editora, (Buenos Aires, 2007). Op Cit. P 22.

[2] Web de la exposición Globalización Matriz Original comisariada por Cristián Gallegos y Álvaro Menichetti, http://www.globalizacionmatrizoriginal.com/artista09.htm recuperado el 11 de agosto de 2008. Se puede descargar el catálogo en PDF.

[3] Zizek, Slavoj. “La Suspensión Política de la Ética”, Fondo de Cultura Económica (Buenos Aires, 2005). P 71

[4] Laddaga, Reinaldo: “Estética de la Emergencia”, Adriana Hidalgo Editora, (Buenos Aires, 2007). P 210-211

[5] Bourriaud, Nicolas: “Postproducción”, Adriana Hidalgo Editora, (Buenos Aires, 2007). P 11 y 12.